Sobrevuelos Urbanos
Blog de poesía, arte y literatura

Oct
23
Libro de bolsillo original de la primera impresión de 1926.

Libro de bolsillo original de la primera impresión de 1926.

Hace tiempo que no andaba por estos lados.

Hace un tiempo atrás comencé a leer El Castillo de Franz Kafka. Abandonado durante un tiempo, lo retomé y me di la tarea de terminarlo. Fue un duro trabajo. No porque fuera un mal libro, sino que la oscuridad y encierro que se experimenta a través de la lectura me superó.

El Castillo es un libro publicado postumamente por su albacea Max Brod en 1926, y nunca fue terminado, al igual que El Proceso. Se supone que los textos entregados a Brod nunca serían publicados, de hecho Kafka le pidió expresamente que fueran quemados, pero este caballero quiso otra cosa.

El tema principal del libro es la marginalidad en que se encuentra su protagonista, llamado simplemente K. Así como Gregorio Samsa (La Metamorfosis) era un bicho raro, K. tambien lo es, pero en formas muy diferentes. K. no entiende, no sabe, no ve. Está en un lugar extraño, con personas extrañas, y él mismo es un ser extraño. Todo lo que lo rodea es un absurdo tras otro, que lo encierra y lo sumerge en un océano de conjeturas.

Cada paso que da parece un paso hacia atrás, y la salida no se divisa en ninguna parte. En el medio de toda esta oscuridad se divisa una luz: la hermosa Frieda, que en realidad no era tan hermosa, pero que termina siendo el único personaje cuerdo en esta maraña de vértigo y locura. Frieda se convierte en sus ojos por un breve momento, el tiempo suficiente para que K. se asome con esfuerzo hacia su interior.

Pero la claustrofobia continúa… y nos vamos dando cuenta que este país creado por Kafka no es tan absurdo, comparado con las cosas que vemos en la vida diaria, las mismas cosas que Kafka sufría y soportaba a diario. Esa misma náusea de la que hablaba Sartre; o la sensación de no pertenecer a este mundo, como el querido Meursault de Camus.

Conocemos nuevos personajes en este mundo irracional, todos tan extraños como el mismo K. Cada vez se siente más odiado, pero a la vez siente el derecho de saber todo lo que ocurre en la aldea, y en él mismo. Sus vanos esfuerzos a veces son hilarantes, otras son grotescos, y sus molestos ayudantes nos molestan tanto como a él. Encontramos menos bella Frieda, sentimos mas curiosidad por Klamm. Poco a poco la metamorfosis se va apoderando de nosotros, pero no nos volveremos un insecto.

Todo se convierte en una larga angustia, una eterna espera, hasta encontrarnos que al final todo se va a negro, pero no nos importa, todo es mejor con las luces apagadas. Y al llegar al último párrafo solo escuchamos el sonido de nuestra respiración, imaginando lo que pudo pasar si esa puerta no se hubiera cerrado, o si la nieve nunca hubiera caído. Finalmente nos hemos convertimos en un personaje más dentro de la cabeza de Kafka…

May
12

Voy a ingresar a la orgía de este mundo
donde aflora burbujeante la cara ácida de la luz.
Donde la lluvia tiñe púrpura la piel
y los ancianos vagan cojeando en el frío.

Cargaré el peso albo de la envidia,
cruel rey oculto entre el follaje.

Ha llegado la hora de sumarme al fango,
con una marca en la frente,
con una marca en la frente.

El vagar en la grieta, solo con la conciencia,
donde las miradas no existen,
piendo en el sol que vigila mi andar.

y hoy veo un Océano sanguinolento
lavar mis sucias manos
de la carroña infectada y fraterna que me pudrió.

Tengo el consuelo de la Vida,
que me toma la mano como un verdugo;
encararé el patíbulo con mi marca en el cielo
y beberé el vino dulce de la soledad;
palparé la muerte con dedos llorosos
y me perfumaré en el aroma puro de la muerte.

Abr
16

La garganta explota en gritos,
la cabeza arde en un blanco fuego,
los ojos estallan en un rayo de luz,
el cuerpo entero gime un lamento.

¿Cuando acabará la miseria que ata los brazos,
las llamas que queman los bosques?

Primero acabaré yo
en una carcajada infinita,
y mi rostro se volverá una mueca.

Absolutamente nadie cumple sus promesas.

please…

La palabra empeñada pesa menos que el sol
y los cráneos penden de los cuellos rotos.

Y aburrido, a punto de caer dormido,
estallaré completamente,
y convertido en un malvado ángel
dormiré con tus sueños.

Dic
20

I

Entre poemas sin nombre
oculto estas palabras,
palabras de sombras y de estrellas,
de sangre y locura
y de latidos estrechos.
Ojos borrosos envueltos en vendas,
una momia ciega que intenta abrazarte;
quizás esta noche respirarás aire fresco,
brisa marina
brisa que quema
Gusanos correrán por tus venas
mientras cavas tu propia tumba
y piensas en tu epitafio.
Mientras tanto, yo reiré.
Reiré hasta volverme un demonio,
uno más en tus sueños.
Palabras, palabras…
Condenas que perdonan
Vocales que caminan
bajo las lanzas del Hades.
Marcharé triunfante a patear tus dominios,
donde jugaste en la infancia
(carreras, miradas, burlas y caricias).
¡Que será, que será!
¡Que será de esos niños que reían de tus dedos!
Muertos y enterrados
comidos por las ratas.
(Esas ratas eres tú
y soy yo
y son todo el mundo).
Oriente es el destino,
el nacimiento de los hielos,
el ocaso de las sombras,
el silencio de las palabras,
la luz de las estrellas,
el fuego de los ojos
el amanecer de la noche,
la muerte de los latidos
y la risa sorda que se escucha desde lejos.

II

Partiré mañana hacia el Oriente,
disfrazado de tormenta,
con la cara cubierta del lodo de tus zapatos
y las manos manchadas del miedo que me congela.

¿Dónde está el cansancio
que me despertó esta mañana?
Partió antes que yo hacia la Tierra Prometida,
hacia Canaán partió,
y a tierra de Canaán llegó.

Se acobardaron sus miradas
ante la presencia del oscuro ángel,
y de hinojos lo alabaron.

Le cantaron los salmos apócrifos,
aquellos prohibidos cantos
que escuchaba cuando niño;
bailaron al compás de unas cuerdas
tañidas por largos dedos
cubiertos de la tierra de los sepulcros.

Y la invasión terminó en desastre,
cuando los miedos de todas las miradas
callaron bajo la ira de Dios.